Buenas tardes, charcotianos/as!

¿Cómo van los exámenes?¿Qué tal las vacaciones? Ya me queda poco para terminar 🙂

Bueno, hablando de leyes y de jurisprudencia absurda, he encontrado rebuscando entre viejos e-mails que me mandaron hace tiempo unos premios sobre sentencias absurdas de EEUU.

Algunos son bastante curiosos. Para que luego se diga que existe la justicia… Perded la fe, queridos amigos, la justicia no existe. Aún quedamos un puñado de ilusos que estudiamos Derecho para verla aparecer fugaz y remotamente, con eso hemos de conformarnos. La justicia es injusta, de eso no cabe la menor duda.

Allá va:
Los Premios Stella son unos premios que se dan anualmente en Estados
Unidos para poner en evidencia su ridículo sistema legal. Estos premios llevan el nombre de Stella Liebeck, la cual, en 1992, a la edad de 79 años, sufrió un accidente en un McDonalds al caérsele por encima el café produciéndole diversas quemaduras de consideración; fue indemnizada con 2.9 millones de dólares. Desde entonces, en las tazas de café se advierte de que el contenido está muy caliente y de su peligro. Desde entonces también se otorga un premio decarácter anual a esos casos difíciles de entender, pero tan reales y duros como la vida misma. Quien dude de su realismo puede acudir a Stella Awards.

Algunos de los premios Stella:

5ª Posición (Ex aequo)
Kathleen Robertson de Austin (Tejas) fue indemnizada con 780.000$ por
un jurado tras romperse un tobillo después de tropezar y caerse por culpa
de un niño que estaba corriendo en una tienda de cocinas. Los dueños de la
tienda se sorprendieron al ser obligados a pagar dicha cantidad, mas
aún al saber que el niño que tan mal se había comportado era el hijo de la
señora Robertson.

· 5ª Posición (Ex aequo)
Carl Truman, de Los Ángeles y de 19 años, ganó 74.000$ y los gastos
médicos cuando su vecino pasó por encima de su mano con el coche, un Honda
Accord. Carl Truman aparentemente no se dió cuenta de que había alguien al
volante del coche cuando se puso a robarle los tapacubos (que sí, que sí, que
así son los Yankies).

· 5ª Posición (Ex aequo)
Terrence Dickson, de Bristol, Pennsylvania, estaba abandonando una
casa justo después de acabar de robarla, y decidió salir por el garaje. No
fue capaz de salir por la puerta del garaje porque estaba rota, y al
intentar volver a la casa se dio cuenta de que la puerta que conectaba ambas
estancias era de un único sentido y no podía salir o volver a la casa.
La familia estaba de vacaciones, y el señor Dickson se encontró
encerrado en el garaje durante 8 días. Para sobrevivir, lo hizo a base de Pepsi
y un enorme saco de comida para perros que encontró. Denunció al dueño de
la casa por los daños morales sufridos por aquel incidente, y el jurado
accedió a situar la indemnización del propietario al ladrón en medio
millón de dolares.

· 4ª Posición
Kara Walton de Claymont, Delawere, denunció con éxito al propietario
de un pub nocturno de la ciudad cuando ella se cayó desde la ventana del baño
al suelo y se rompió los dientes contra el suelo. Esto ocurrió mientras la
señorita Walton intentaba colarse por la ventana del baño de mujeres
para no pagar la cuenta de 3,50 dólares. El propietario tuvo que pagarle
12,000$ y gastos dentales.

· 3ª Posición
Un restaurante de Philadelphia tuvo que pagar a Amber Carson de
Lancaster, Pennsylvania, 113,500$ después de que resbalara con un refresco y se
rompiera el coxis. Dicho líquido estaba en el suelo porque ella se lo
había lanzado a su novio media hora antes durante una pelea.

· 2ª Posición
Jerry Williams, de Little Rock, en Arkansas, tuvo que percibir 14,500$
más los gastos médicos despues de ser mordido en el culo por el perro de su
vecino. El perro estaba en una jaula dentro del jardín de su
propietario encerrado. La indemnización fue menor al percibir el jurado una cierta
provocación en el hecho de que el señor Williams estuviera
disparándole al perro desde arriba de la jaula con una pistola de bolas.

· Y EL MEJOR DE TODOS ES:
Mr. Merv Grazinski, de Oklahoma City, en Noviembre de 2000 se compró
una caravana marca Winnebago de las grandes (de las que son a la vez
coche y caravana). En su primer viaje, estando en una autovía,
seleccionó una velocidad de crucero a 70 millas por hora (unos 120 km/h) y se fue a la
parte de atrás a prepararse un café, con la caravana en marcha a
semejante velocidad. No sorprende el hecho de que el camión/caravana siguiera
recto y tomara la tangente en la primera curva y colisionara. Mr. Grazinski
contrariado denunció a Winnebago por no advertirle en el manual de uso
de que el programador de velocidad no es un piloto automático que toma
curvas, frena cuando es necesario e incluso detiene el vehículo si preciso
fuere. Por ello, fue recompensado con 1,750,000$ más una nueva caravana.
Actualmente, Winnebago advierte de tal circunstancia en sus manuales,
para el caso de que algún otro imbécil compre uno de sus vehículos.

Después de esto, ¿a quién le sorprende que en el cuestionario que te
dan en el avión cuando vas a los EEUU te pregunten si vas a cometer un
delito, o un acto terrorista?

Besitos, charcotianos 😉

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